Pico Lenin

CIMA DEL LENIN - Agosto 2011

 

Kirguistán 9 de agosto de 2011

 

Queridos amigos de Ecuador y del mundo:

Reciban un cariñoso saludo desde este lugar de Asia Central, con mis mejores deseos de que todo esté yendo bien para ustedes.

Cuando les escribo esta nota estoy en un turbo hélice que nos está llevando desde Osh (al sur de Kirguistán) hasta Bishkek, la Capital del país.

Les escribo esta vez para compartirles que el pasado día sábado a las ocho y media de la mañana, gracias a Dios, logramos la cima del Pico Lenin a 7 136 m de altitud. Como se podrán imaginar, quienes hacemos esta expedición: Carla Pérez, Esteban Mena y un servidor, estamos contentos y satisfechos por haber logrado esta ascensión-aclimatación dentro del tiempo planificado. Gracias a la generosa complicidad del clima pudimos realizar lo proyectado con puntualidad  y precisión propias de un reloj suizo, diseñado y ensamblado en Suiza, obviamente (es que como ahora todo es Made in China)J. La satisfacción pasa también porque apenas en siete días fue posible ascender desde los 3400 m de altitud del Campamento Base hasta los casi 7 200 m de la cima del Pico Lenin . Sin duda que el tiempo empleado en los entrenamientos en el Ecuador dieron sus frutos en esta montaña  emblemática de Asia Central.

El sábado 30 de julio nos establecimos a 4 400 m en el Campamento 1 al pie mismo del flanco sur este del Lenin , a partir de entonces realizamos varios ascensos y descensos que nos permitieron colocar el Campo 2 a 5400 m, llegar hasta el Campo 3 el cual preferimos omitirlo y más bien colocar un Campo 4 a 6 400 m. Aprovechamos  todo este periplo para dejar en los dos campamentos ropa y comida suficientes que nos servirían para nuestro ataque a la cima.

Trayecto entre el Campamento 2 y el Campamento 3. Ese ir y venir nos sirvió para dejar en los campamentos ropa y comida para el día del ataque a la cima

La tarde del viernes 5 de agosto llegamos al Campamento  4, el clima estaba perfecto, el cielo completamente azul, ni una sola nube en el horizonte (ni siquiera para la foto). En el transcurso de nuestro ascenso hasta allí habíamos saludado con colegas que bajaban de la cima del Lenin , al presentarles nuestras felicitaciones ellos nos correspondían con el comentario de que había molestado el  viento, el  frío y, sobre todo,  que la llegada a la cima era bastante larga porque el punto más alto no era evidente.

Cuando yo cubría  los últimos metros para llegara a nuestra tienda del C 4, me resonaban las palabras - Very long way to reach the Summit-

Las horas previas al ataque a la cima de una montaña tienen siempre el mismo discurso. Uno está y no está, escucha pero no oye, mira pero no ve, quiere y no quiere. Lo que si se quiere de verás es que las horas pasen volando, suene el despertador y se acabe por fin el tiempo de espera y uno, sin más, salte a la cancha, se lance al ruedo y la suerte se eche como deba ser echada.


Las horas previas al ataque a la cima de una montaña tienen siempre el mismo discurso. Uno está y no está, escucha pero no oye, mira pero no ve, quiere y no quiere.

A las 3 y 38 de la madrugada dejamos la comodidad de nuestra tienda amarilla y nos metimos de lleno para ser parte del viento que se daba modos para cercarnos y de la noche que se daba modos para envolvernos. Escalar una montaña cuando sopla el viento es más complicado que de costumbre por varias razones: el factor del viento hace que la sensación térmica sea más baja; está demostrado que se requiere por los menos de un 20 o 30 % más de esfuerzo cuando se sube en contra del viento y tercero, el ruido del viento, como todo ruido que se precie de serlo estorba, molesta, incomoda, en definitiva jode. Ya en este punto, no sé si será lo mismo para mis colegas (es más ya les voy a preguntar), pero a mí, sobre todo me jode, porque ese ruido es la herramienta ideal para serruchar hábilmente cada piecita del puente de conexión que pacientemente voy  tratando de construir entre la montaña y lo que yo puedo darle a ella. En esas condiciones, a mi por lo menos, me cuesta más subir a una montaña porque siento que subo sin conversar, que el diálogo está roto y lo que es peor, que  eso me lleva a unos diálogos muy heavies , como diría Rosa Montero, con la Loca de la Casa (léase: la imaginación)

Lo complicado de esa ascensión fue que el viento venía justo de frente contra nosotros, porque como ustedes comprenderán la dirección con la que embiste el oponente cuenta. Si ataca por la espalda, no es mayor la ofensiva porque más bien se convierte en impulso y uno ahorra energía (a la subida, claro), si embiste de lado uno se puede proteger medianamente en función de cómo está orientada  la ladera. Pero si arremete de frente, ahí si el tema se complica porque no hay como escaparse y lo único que queda es, literalmente, darle la cara al problema.


Pero si arremete de frente, ahí si el tema se complica porque no hay como escaparse y lo único que queda es, literalmente, darle la cara al problema. Carla dando la cara al viento. 8h00 – 7 010 m – 20 bajo cero

Cinco horas en ese ejercicio de doblar el lomo y aguantar estoicamente el embate del viento, agotan y disminuyen. A eso hubo que sumar que la última hora habíamos estado subiendo y bajando varias lomas y en ninguna de ellas había evidencia de llegar al punto más alto del Lenin . Por suerte ya había salido el sol y yo me agarraba a él como un náufrago en busca de la orilla. En esa incertidumbre de no saber cuánto mismo nos faltaba para llegar a la cumbre busqué otro recurso que se constituyera en  una razón más fuerte para resistir el viento y completar los metros finales. Pensé entonces en ese regalazo maravilloso que es  la salud, que lamentablemente no es patrimonio de todos y que quienes lo disponemos, no tenemos a veces la suficiente conciencia del valor de semejante regalo. Pensé entonces en una amiga muy querida que todos los días abre sus ojos pidiéndole a Dios que le conceda el don de la salud, porque su lucha es contra una enfermedad que puede ser terminal. Pensé entonces que su lucha es real, exigente, dura y  a largo plazo.

Pensé entonces que yo estaba exagerando, porque mi lucha se terminaría cuando el sol abrigue más, o en unas horas  cuando regrese de vuelta a la carpa. Animado en el ejemplo de su valor arremetí contra el viento, porque  era solo el viento, porque era solo el frio, yo estaba con salud. Es más, por eso mismo estaba  allí, porque gozaba de salud.

Cuando alcé la mirada el Topito levantaba  los brazos en señal de no va más.   Al fin, que alivio, dejar de subir, pero sobre todo porque se acababa el castigo del viento. Nos abrazamos y en ese abrazo lloramos los tres, agradecí el regalo de estar con ellos en la cima de esa montaña, agradecí el regalo de poder seguir haciendo lo que más me gusta con gente maravillosa. Les pedí que hagamos una oración y pedimos porque ella, en la generosidad de Dios, tenga larga vida.


Nos abrazamos y en ese abrazo lloramos los tres, agradecí el regalo de estar con ellos en la cima de esa montaña, agradecí el regalo de poder seguir haciendo lo que más me gusta con gente maravillosa.


Carla y un servidor en la cima del Pico Lenin . Sábado 6 de agosto a 7 134 m


La placa que indica la cima del Pico Lenin . Lo único que entiendo bien es que hemos llegado a 7 134 m (que es lo que importa), el resto…..ni idea

A las once de la mañana estuvimos de vuelta en el Campo 4. Las cinco horas de pelea con el viento me habían  pasado factura, tenía una neuritis muy dolorosa que iba desde el lóbulo del ojo derecho hasta la base del cráneo. Que mal la pasé hasta que los medicamentos hicieran efecto. Hasta pensé en dejar de subir montañas. Por suerte contar con un equipo humano maravilloso hace la diferencia entre abandonarse o continuar. Gracias Carla. Gracias Topo.

Pasamos una noche más en el Campamento 4 por compromiso con nuestro proceso de aclimatación. La tentación de bajarnos al Campo 1 era inmensa, pero eso no aportaba a lo que queríamos.

Al medio día del domingo 7 de agosto llegamos al Campamento 1 con antojos y hambres atrasadas - Nastia, please, is posibble two fried eggs-

Mientras remojaba los huevos fritos con el pan blanco y me los llevaba a la boca, me veía reflejado en la alegría y la sonrisa de la Carla y el Topo. Felices ante semejante simpleza: pan con huevos fritos. Confirmaba entonces que mi pasión  por subir montañas va, entre otras cosas, por el regalo de poder disfrutar  las cosas simples de la vida: un pedazo de pan, dos huevos fritos y café con leche (soluble por si acaso y la leche, no de vaca, sino de sobre)

Cuando nos despedíamos de nuestros colegas  en el Campamento 1, varios de ellos que entraron al mismo tiempo que nosotros, estaban a la espera de la siguiente ventana de buen tiempo para realizar su intento a la cima. La verdad que daba gusto bajar de la montaña con los deberes hechos . Pero en nuestro caso particular, utilizando la misma analogía  escolar, apenas habíamos hecho la mitad de los deberes,  pues esta ascensión al Lenin era el proceso de preparación para nuestro principal y complicado objetivo, Dios mediante, la cima del Pico Pobeda de 7 436 m.


La verdad que daba gusto bajar de la montaña con los deberes hechos. Pero en nuestro caso particular, utilizando la misma analogía escolar, apenas habíamos hecho la mitad de los deberes. De regreso en el Campamento Base del Lenin el lunes 8 de agosto.

El Pobeda es, sin ninguna duda, la montaña más respetada por los escaladores de toda esta área de Asia Central, la cual incluye montañistas de Rusia, Polonia, Checoslovaquia, Kazajistán y Kirguistán. Esto se debe a tres razones: la altura de la montaña (todo aquello que está por encima de siete mil metros resulta más complicado), el grado de dificultad y riesgo que presenta (el año pasado dos montañistas rusos murieron por agotamiento al quedar atrapados por una tormenta a 7 000 metros, otros tres bajaron con congelaciones y el resto debió ser rescatado  en helicóptero) y tercero, que entre 7000 y 7 200 m de altitud esta montaña presenta una larga arista de cuatro kilómetros que es la antesala para poder llegar a la cima. Cuatro kilómetros a esa altitud….créanme……es bastante complicado.  Es por esta razón que hemos sido muy cuidadosos con el plan de aclimatación en el Lenin .

El plan que viene es el siguiente: el día jueves 11 de agosto, en la tarde,  nos trasladamos en coche hasta Karkhara, el viernes 12 en un vuelo de helicóptero llegaremos hasta el Campo Base del Pobeda y a partir de entonces solo nos quedará esperar por una ventana de buen tiempo que nos permita entrar y salir del reino de las nieves del Pico Pobeda.

Hasta entonces les dejo un cálido abrazo desde Kirgistán.

 

Iván Vallejo Ricaurte

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