El equipo de Suesca y la Sierra de Cocuy: Topo, Carla, Iván, Fercho y Bernardo (camarógrafo)

ESCALANDO EN LAS PAREDES DE SUESCA, COLOMBIA

 

Suesca, 3 de febrero de 2011

Queridos y apreciados amigos del Ecuador y del mundo.

Reciban un abrazo muy afectuoso desde Suesca, un pueblito a cincuenta minutos al Norte de Bogotá, en donde se halla un sitio de escalada maravilloso que resulta ser un paraíso para quienes amamos y nos gusta este deporte en el que intentamos por instantes, en un afán atrevido en contra de natura, desafiar la ley de la gravedad.

El motivo principal de este viaje es escalar durante diez días en la Sierra del Cocuy. A mitad de trayecto entre Bogotá y la Sierra se encuentra Suesca, un lugar con la fisonomía y la vestidura propia de los andes: laderas empinadas cubiertas de bosques de acacias y eucaliptos, fincas de pequeño y mediano tamaño que se abastecen de sus propias cosechas y de sus propios animales, con el viento de verano acariciando de vez en cuando, a bocanadas largas, la cabellera verde de los árboles.

Aquí en Suesca vive un amigo y hermano de montaña muy querido para mí: Fernando González Rubio, mejor conocido como Fercho.

A este Ferchito lo conocí en 2005 al pie de una de las montañas más altas y más bellas del mundo, el Nanga Parbat de 8 125 m en la Cordillera del Karakorum en Pakistán. En esa ocasión él participaba como miembro de una expedición internacional y yo era parte del equipo Al Filo de lo Imposible de Televisión Española. La generosidad de Sebastián Álvaro, jefe de nuestra Expedición, me permitió invitarle a Fercho a ser parte del equipo. Para resumir, con él pude compartir la alegría de llegar a la cima del Nanga Parbat una mañana del 17 julio de 2005.

Si es que existe un lugar en donde los seres humanos podemos mostrarnos tal y cual somos, sin posturas, sin títulos y sin arrogancias, y a partir de ese despojo de vestiduras quedar en nuestra esencia, con la única verdad de nuestros miedos, angustias, desesperanzas, valentías, entregas, compromisos, egoísmos y generosidades….. ese lugar es la montaña.

Primero fue en el Nanga Parbat, luego estuvimos en el Kangchenjunga en 2006. Fercho no llegó a la cima, pero cuando yo bajaba de ella él tuvo un gesto de fraternidad inolvidable, se dio el trabajo de subir desde el Campamente Base hasta cerca del Campo 2 trayéndome en un termo sopita de pollo caliente. La cima del Kangchen ha resultado ser una de las más exigentes de mi vida porque llegué al límite de mi resistencia física, bajaba con lo mínimo de mis reservas, había perdido el glamur y el decoro, cada dos por tres vomitaba únicamente bilis, que era lo único que me quedaba. En esa sensación de inutilidad y abandono apareció el Fercho para arroparme, para abrazarme por mi cima del Kangchen y mimarme con esa sopa, que más que para el estómago sirvió para mi espíritu.

Al año siguiente llegamos juntos a la cima del temible Annapurna, a las tres y cuarto de la tarde del 24 de mayo de 2007. Casi no celebramos la cima porque el riesgo de avalancha en la bajada era muy alto. El descenso lo hicimos muertos de miedo, pero dos días más tarde en el Campamento Base con unos sorbos de una Tuborg celebramos el logro de la cima. Finalmente, el 1 de mayo de 2008 a las doce del medio día Fercho fue uno de mis amigos que me acogió cariñosamente a 8 167 m, mientras yo lloraba intensamente celebrando con gratitud la cima de mi último ochomil, el Dhaulagiri.

Esos eventos, esas sensaciones y emociones compartidas marcaron la huella de afecto que me une con este hermano de montaña.

Fercho vive en Suesca, en lo alto de una ladera, con su compañera Paula y su hijito Andrés, desde aquí tenemos una vista preciosa de las Rocas de Suesca, como se le conoce a este “parque” de escalada, en donde comenzará nuestro entrenamiento antes de irnos a la Sierra del Cocuy el próximo día sábado. Aquí me encuentro con Carlita Pérez y el “Topito” Mena, estos dos queridos amigos de montaña, excelentes escaladores pero sobre todo lindos seres humanos, cualidad que más importa cuando hay que enfrentar los miedos colectivos y las alegrías compartidas. También nos acompaña otro querido amigo mío, Bernardo Jácome, el no es montañista, ni mucho menos, lo de él son las imágenes y la edición de las mismas. Para mí, Bernardo es uno de los mejores en lo que hace adornado con la misma cualidad humana de mis compañeros de viaje. Está con nosotros para filmar toda nuestra actividad, de manera que más adelante cuando el material esté listo lo podamos compartir con ustedes con la calidad y el cariño que el “BiJei” pone en cada momento de su trabajo.

Ahora mismo ya salimos para las Rocas de Suesca, a disfrutar de esa extraña sensación que causa el sudor en las manos, la sequedad en la boca y las mariposas revoloteando dentro de la panza, cuando estamos al pie de la pared y nos queremos elevar, arbitrariamente, unos metros por encima del suelo.

Espero en la noche poder enviarles un par de fotos de lo que vivamos el día de hoy.

Desde Suesca, Colombia, les enviamos un abrazo fraterno quienes hacemos el equipo de SOMOS ECUADOR.

 

Con mucho afecto.

 

 

Iván Vallejo Ricaurte

EXPEDICIONARIO

El proyecto SOMOS ECUADOR, EN LAS MONTAÑAS DEL MUNDO es posible gracias al auspicio de:
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