Equipo Somos Ecuador en Plaza Francia, al pie de la Pared Sur
4300 msnm.
Mendoza - Argentina

CIMA DEL ACONCAGUA POR LA PARED SUR

 

Buenos Aires, 25 de febrero de 2010

Queridos amigos del Ecuador y del mundo.

Reciban un cariñoso y cálido saludo en esta mañana soleada en plena Avenida de Mayo de la gran Buenos Aires. Aquí me encuentro sentado, o más bien tendido, en una banca de mármol que mira impasible el torbellino  de la ciudad y su gente.
Veo como pasan los taxis negros adornados con listones de pintura amarilla, los buses azules que llevan unas letras grandes que dicen La Boca. Admiro como pasan dos pares de piernas rubias, perfectas, haciendo gala de la escasísima minifalda que les adorna. Cambia el semáforo a rojo y se escapan las minis y las piernas,  y también el rasta con los bolos en busca de un mejor lugar para sus malabares.

Yo me quedo tendido en la banca, quietito, feliz, en paz, tremendamente satisfecho después de haber conseguido otro gran sueño que lo estuve acariciando por muchos años: escalar la cima del Aconcagua, la montaña más alta de América, por su vía más difícil, la Pared Sur. Gracias  a Dios, lo he logrado y he tenido la suerte de hacerlo con un equipo humano maravilloso (Oswaldo F. Joshua J. Julio M. Franklin V.). El pasado día viernes 19 de febrero a las 8 y 45 de la noche uno a uno fuimos llegamos a la arista del Guanaco, en la línea de cumbre del Aconcagua, y con ello completábamos cuatro duros días de escalada en una de las vías más exigentes que existe en el mundo: La Pared Sur del Aconcagua.

A las tres de la mañana del martes 16 de febrero dejamos el Campamento Base de Plaza Francia para arrancar con, la escalada. Este primer día tuvo como característica un terreno con roca muy inestable, de mala calidad  y con muy pocos lugares para poner seguros de protección. Al final de la tarde llegamos al punto más álgido del recorrido: Las Grandes Torres, sitio que se destaca por la verticalidad y la complejidad que presenta la montaña en esta parte del trayecto. Dado el peso de las mochilas (llevábamos  equipo y alimentos para cuatro días) la escalada se volvió complicada y nos vimos obligados a hacerla sin ellas, sabiendo que se requeriría de un tiempo adicional para su posterior recuperación.  Todo este proceso alargó la jornada hasta las dos de la mañana, hora en la que nos vimos obligados a buscar un lugar que medianamente nos brindara un mínimo espacio para pasar la noche.

El miércoles 17 de febrero comenzamos  a escalar a las 11 y 15 de la mañana, después de una noche incómoda y fría. El objetivo de este día era resolver el siguiente punto delicado de esta gran pared: Las Areniscas. A las tres de la tarde llegamos al pie de estas formaciones rocosas muy particulares que compensaban su verticalidad con la posibilidad de encontrar sitios de seguro. A las siete de la noche  dimos por terminada la jornada, haciendo una cueva en el hielo para poder pasar nuestra segunda noche en la Pared Sur del Aconcagua.

El jueves 18, a las 10 y 15 de la mañana, arrancamos la jornada para resolver los 200 metros que restaban de Las Areniscas. Al medio día  alcanzamos la Barrera de Séracs (grandes bloques de hielo), el otro punto clave que nos permitiría acceder al tercio final de la pared. Oswaldo  F. y Joshua J. resolvieron estupendamente bien este pasaje y pudimos alcanzar la Pala de Nieve que nos llevó al Glaciar Superior desde donde se vislumbraba la etapa final de la escalada. A las siete de la noche hicimos nuevamente una cueva en el Glaciar Superior, en donde pasaríamos nuestra última noche bajo las estrellas.

El viernes 19 a las 9 y 15 de la mañana iniciamos nuevamente la escalada. Nos  esperaba un terreno casi vertical de roca, nieve y hielo conocido como el Mixto de Messner y luego, por encima de él, la Pala Final.

Cuatro horas necesitamos  para resolver la escalada mixta. 

Después encaramos unos corredores de hielo, muy empinados y largos, que fueron consumiendo las horas de la tarde. Cerca de la cima el viento que venía del lado norte bajó drásticamente la temperatura y empezamos a acusar la dureza del frío.

Finalmente a las 8 y 45 de la noche uno a uno fuimos remontando la Arista del Guanaco para dar el rostro al vendaval que soplaba en el lado norte. Hacía mucho frío (20 bajo cero), nos juntamos, balbuceamos un grito de emoción que fue tragado por la ventisca, nos tomamos  una fotografía  y buscamos  enseguida escaparnos del vendaval.

A las tres de la mañana del sábado 20 de febrero nos  hallábamos a buen recaudo en el Campo Base de Plaza de Mulas, celebrando modestamente, con una botella de gaseosa y costillitas asadas, la ascensión de la Pared Sur, la vía más exigente de la montaña más alta de América.

Este es un breve resumen de lo que significó para el equipo  SOMOS ECUADOR esta magnífica y estupenda aventura que nos permitió lograr este bellísimo sueño, escalar la cima de la montaña más alta de América por su vía más exigente: La Pared Sur.

Más adelante me comprometo a relatarles con mayores detalles algunos de los pasajes más importantes en lo que se refiere a sensaciones y anécdotas que tuvieron lugar en estos cuatro inolvidables días en una de las vías de mayor exigencia en el mundo.

Con mi gran afecto desde Buenos Aires.

Iván Vallejo R.
EXPEDICIONARIO
SOMOS ECUADOR

 

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