Mi nombre, Iván Vallejo Ricaurte. Nací en Ecuador, en Ambato, el 19 de diciembre de 1959. Un sagitario a tiempo completo. Soy divorciado y tengo dos hijos maravillosos Andy (26 años) y Kamila (16 años).

Esta es mi historia de aventurero.

Me imaginé por primera vez como montañista, a los siete años de edad, en mi ciudad natal, una tarde que admiraba la perfección del cono volcánico del Tungurahua. En medio de ese asombro, me hacía cientos de preguntas y todas me llevaban a buscar una misma respuesta. ¿Cómo era posible llegar a la cumbre del volcán a través de semejante pendiente?

Aquella tarde abrí por primera vez mis alas y empecé a soñar en ser MONTAÑISTA.

El tiempo echó a correr. Yo empecé a realizar mis primeras y modestas ascensiones en las colinas cercanas a mi ciudad, mientras era un estudiante de la escuela. Luego vino el colegio.

Chimborazo.

En unas vacaciones de verano, trabajé para comprar mi primer par de botas de montaña. Me costaron 100 sucres; yo había ganado 70 sucres como ayudante de una imprenta y mi madre me obsequió los 30 restantes.

Qué importantes fueron en mi vida mis primeras botas de montañista.

Pude ascender al Illiniza Norte, al Rumiñahui, al Tungurahua, al Carihuairazo. Hasta que llegó el gran día, un 23 de octubre de 1978 a las 8h15, cuando alcancé por primera vez la cumbre del Chimborazo, la montaña más alta del Ecuador (6.310 m.). Qué momento más inolvidable aquél: estaba cansado, muy cansado, pero lloraba de emoción. Acompañado del Padre Manuel Gavilanes y de Luis Lozada, había logrado mi primera gran CONQUISTA.

Pasaban los años, yo seguía soñando, seguía volando hacia mis cumbres y disfrutando de los regalos de la vida: había nacido mi hijo Andrés.

Terminé mi carrera de Ingeniero Químico en la Escuela Politécnica Nacional y continué escalando en las montañas del Ecuador, aprendiendo de ese modo las habilidades propias de mi oficio de montañista.


 

 

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